Probamos la gama AMG en la sierra de Madrid

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Pruebas de coches
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Cuando era un crío me emocionaba la sensación de velocidad de un simple tobogán de parque, esa rigidez en el cuello y la presión en la sien, en el pecho… Pero a medida que experimentamos el límite, cada vez se aleja más esta facilidad para alcanzar la euforia. Y esta semana Mercedes-Benz Madrid nos ha permitido el lujo de alcanzar un nuevo horizonte tratando de domar algunas de las bestias de la gama AMG por las viradas carreteras de la sierra de Madrid.

Esta vez no hemos tenido una prueba como tal, de una semana completa con tiempo, kilómetros y detenimiento para revisar cada detalle. Pero sí hemos tenido una experiencia, una toma de contacto con parte de la gama AMG esperamos-, como antesala de próximas pruebas completas que podréis leer aquí. Arrancamos la mañana con una selección de esta imponente gama que arranca con el Mercedes-AMG A 45 y en la que se echaba en falta el Mercedes-AMG GT S, que esta vez se quedó aparcado en la concesión y con unos provocadores neumáticos de hasta 295 milímetros que ya estaban manchados de alguien que ese mismo día o el anterior había tenido más suerte -un poco, sólo un poco- que nosotros. Pero seguro que cualquiera se ‘conformaría’ con pasar la jornada rodando con el Mercedes-AMG CLS 63 Shooting Brake.

El que te lo cuenta estuvo a los mandos de esos dos, el Mercedes-AMG A 45 y el Mercedes-AMG CLS 63 Shooting Brake, además del Mercedes-AMG GLA 45, así que en conjunto estuve domando una cifra ampliamente superior a los 1.000 CV de potenica, con el A y el GLA por encima de los 380 CV, y el brutal CLS 63 AMG Shooting Brake por encima de los 550 CV. Pero si no te has montado nunca en alguna de estas bestias de la gama AMG –y no son los más deportivos en el garaje más visceral de Mercedes-, créeme que las cifras de potencia no son lo más importante que esconden en su deliciosa configuración mecánica.

Explosividad

Antes de entrar en el por qué, quería comentarte –como hemos hecho en Instagram- que la gama AMG se define por su explosividad, o ese es el sabor de boca que me dejó a mi una intensiva jornada buscando las cosquillas a los tres modelos que te comentaba antes. En una hora -aproximadamente- con cada uno, evidentemente no puedes reparar en buscar todo lo que te gustaría, pero sí es tiempo para eso, para quedarte con sabores de boca y sensaciones. Y la sensación es de explosividad. Pero no sólo en el ‘familiar’ de 557 CV, sino también en los compactos de 380 CV. Lo realmente divertido está cuando pulsas el botón Sport+Sport en los A y GLA- y automáticamente se inyecta rabia en la centralita para modificar la respuesta del acelerador, del cambio automático, de la suspensión…

Lo que diferencia a la gama AMG de sus iguales, entre otros matices, es la rabiosa respuesta a bajas revoluciones, que en muchos de ellos se consigue con una configuración biturbo para una máxima entrega de par desde abajo. Son motores –cada cual hasta su punto- que incluso desde la gama más baja están tremendamente ‘apretados’ y lo sentimos no sólo al hundir el pedal del acelerador, sino también cuando llegamos al corte y el escape nos devuelve unas provocadoras explosiones en cada transición del cambio, todo esto en una insaciable demanda de trabajo al cuello, estampado contra la parte más alta de los baquets.

¿Con cuál os quedáis? Hoy hemos podido probarlos todos ellos ??? #carporn #AMG #amgaddict #mercedes #mercedesamg

Una foto publicada por Motor ADSLZone (@adslzonemotor) el

Control

El ajuste electrónico de los Mercedes-AMG es lo que permite volar con las ruedas en el suelo sin ser un piloto experimentado, disfrutando de la sensación de un paso por curva ejemplar sin miedo a que el coche vire de uno u otro lugar. Esto, y que en modelos como el A 45 AMG podemos montar un autoblocante mecánico en el eje posterior, o el chasis deportivo de AMG con amortiguadores adaptativos, además de toda la ingeniería que sale de la casa del binomio alemán sin sobrecoste. Nuestra prueba –o experiencia, más bien- no fue en circuito sino en carreteras secundarias con la mala leche de sus pronunciados descensos sin demasiada visibilidad, y los típicos rotos del pavimento donde menos agradan a unas manos que no ganarían ni el título del penúltimo en competición.

Pero ahí está la diferencia de AMG frente sus equivalentes, por ejemplo, en la gama M de BMW. Que tenemos una descabellada potencia escondida en la discreta y elegante carrocería –casi- de un modelo convencional que se muestra explosiva y rabiosa, pero fácilmente manejable y, sobre todo, al alcance del disfrute de los menos expertos al volante de deportivos. Pero quítale a tu AMG las ayudas electrónicas y, si de verdad eres un manitas, entonces ponte a exprimir todo eso que lleva dentro y quizá te fuerce a pagar por media hora en circuito. Volviendo al AMG A 45, más allá del modo Sport tienes el opcional paquete Dynamic Plus que suma al selector de modos el programa Race.

mercedes cls 63 amg

Una jornada espectacular con la gama AMG

Como te comentaba al principio, lo deseable habría sido pasar con cada uno de ellos una semana, y repasar cada milímetro. No pasa nada, porque próximamente esto podremos hacerlo. Y lo más, más deseable sería poder guardar cada uno de ellos en nuestro propio garaje –ya sabes, un sueño al alcance sólo de bolsillos profundos-. En cualquier caso, y re haciéndome en todo lo anterior, la jornada de prueba de la gama AMGuna pequeña parte de ella- nos ha servido para llevarnos a casa esas sensaciones. Bueno, y también para darnos cuenta configurando la ruta de que Mercedes podría hacer sistemas de infotainment y navegación más intuitivos –las cosas como son-. Pero, en definitiva, además de cansados físicamente de pasar el día cambiando pesos a ritmos muy alegres, nos volvimos a la oficina con el eco de unos deportivos escapes que te piden más y más guerra constantemente, y la sorpresa de un conjunto de configuraciones verdaderamente explosivas desde la parte más baja del cuenta revoluciones.

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