Prueba Hyundai Tucson 1.7 CRDi 115 CV

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Las expectativas no pueden ser bajas con un vehículo que ostenta el título a ‘mejor coche del año 2016’ según ABC, y con un modelo que ha sido capaz de poner contra las cuerdas al ya histórico líder del segmento, el Nissan Qashqai. La unidad que hemos probado es el Hyundai Tucson 1.7 CRDi 115 CV, un diésel de cuatro cilindros y 1.685 cc que se presenta como opción ideal para el grueso de los usuarios.

Es la opción ideal partiendo de que es diésel –favorito en nuestro país-, y ofrece unos 115 CV que son suficientes para la mayoría de los perfiles de uso. Pero si ahondamos en su ficha técnica nos encontraremos con que esta potencia máxima se alcanza en las 4.000 rpm, y que su par máximo de 280 Nm se ofrece en las 1.250 rpm. Este motor de cuatro cilindros viene asociado a una transmisión manual de seis velocidadesen la unidad probada-, así que sí, es la que escogerán la mayoría de los interesados en un SUV de 4,475 metros de longitud por 1,85 metros de alto y otros 1,66 m de ancho.

La unidad probada monta un bloque diésel de cuatro cilindros en línea, con 1.685 cc para 115 CV de potencia y un par máximo de 280 Nm, la opción ideal para la mayoría de los interesados en el SUV que ostenta el título a ‘mejor coche del año 2016 en España’ según ABC.

hyundai tucson

Diseño

Con el Hyundai Tucson la firma nos anticipó, en forma de SUV, algunos de los rasgos de identidad que llegarían más adelante al resto de la gama. Modelos como el Hyundai i30 de última generación ya han heredado similitudes con sus ópticas o su sobria parrilla, y seguiremos viendo herencias de este lenguaje en próximos modelos. Y es un diseño muy atractivo, con un interesante contraste entre las formas más marcadas –por ejemplo, la rectitud del frontal- y otras líneas más suaves como la de sus grupos ópticos principales. El frontal es imponente, con esa parrilla en situación absolutamente vertical, y sólo tres lamas dobles encajadas en un marco hexagonal del mismo tono plateado, diferenciado del color de la carrocería.

El lateral sigue mostrándose atractivo, completo en formas con los pasos de rueda con protecciones plásticas negras y una superficie acristalada relativamente reducida, aunque suficiente desde el interior para mantener sin problemas una excelente visibilidad. Si nos vamos hasta la zaga, ahora sí encontraremos algunas de las líneas más suavizadas del Hyundai Tucson, con una trasera muy redondeada en la que se apuesta por la horizontalidad de los grupos ópticos montados sobre la línea de cintura, y siguiendo su forma saliente a la altura del pilar C.

Lo importante del diseño es precisamente esto, que se mantiene un conjunto atractivo, pero se ha conseguido sin atacar la funcionalidad. Es decir, que esa superficie acristalada reducida no supone perder visibilidad en el interior, y además de ofrecernos un aspecto estético más convincente desde el exterior, en el interior también garantiza una sensación de seguridad y robustez superior con unas ventanillas algo elevadas. Tampoco se ha sacrificado la accesibilidad por ningún lado en el tratamiento de su diseño exterior, y el acceso a las plazas delanteras y posteriores, así como al compartimento de carga posterior, es correcto.

trasera hyundai tucson

Interior

Entre otros aspectos, Hyundai ha querido destacar en sus últimos lanzamientos por la habitabilidad. Es de sobra conocido que los vehículos son cada vez más grandes, pero esta misma tendencia de crecimientopara cumplir con la normativa relativa a la seguridad- ha sido inversamente proporcional en el interior. Ahora se está invirtiendo con nuevas plataformas, y en su caso el Hyundai Tucson cuenta con 2,67 metros de distancia de batalla que no sólo favorecen su estabilidad en la conducción, sino también unas generosas cotas interiores que benefician especialmente a los pasajeros de las plazas posteriores, con espacio más que suficiente para las rodillas y también para la cabeza.

Pero retomando el puesto de conducción, y en definitiva las plazas delanteras, esa sobriedad que encontrábamos en el frontal se mantiene intacta en el interior. En el cuadro de instrumentos, por ejemplo, en la unidad probada contábamos con dos relojes analógicos sobredimensionados para el velocímetro y cuenta revoluciones, y la zona central reservada para el ordenador a bordo en formato de pantalla TFT, con la navegación por sus diferentes secciones y posibilidades en el volante multifunción forrado en piel. Una instrumentación con perfecta legibilidad e intuitiva, sin demasiados decoros innecesarios y cumpliendo por practicidad.

techo solar hyundai tucson

Pero a esta sobriedad hay que sumarle un factor aún más importante: calidad. Con plásticos, piel y textil, en la unidad probada Hyundai cumple con creces. Los acabados más altos son más vistosos quizá, pero en un acabado en que se unen este tipo de materiales donde es fácil encontrar el punto débil del grueso del mercado es en el tacto, que es un punto estupendamente resuelto para el SUV de esta casa. El volante es uno de los componentes forrados en piel, y la textura es agradable, pero de nuevo funcional en términos de adherencia, se siente cómodo al tacto y eficaz; la construcción de la zona principal del salpicadero es sólida y resistente, de nuevo con tactos de plástico blando en la práctica totalidad de su superficie, y con decoraciones plásticas plateadas siguiendo el contraste exterior de la parrilla para elementos como el borde de la pantalla táctil de 8 pulgadas que aloja prácticamente todos los parámetros y ajustes relativos a la conducción, y los controles del sistema multimedia.

La consola central está muy descargada de botones físicos, con un diseño limpio y simple que favorece la sensación de amplitud interior, y elimina espacios ocupados de forma innecesaria. Lo que sí se mantiene es el freno de mano ‘manual’, de palanca, en lugar de un interruptor eléctrico. No obstante, también es cierto que a pesar de ello tenemos un gran hueco portaobjetos bajo la consola, perfecto para el smartphone o las llaves de casa –entre otros-, y una guantera central también amplia, luego el espacio está bien aprovechado. Y esto con asientos ‘tipo butaca’, que incluso en su posición más baja –con regulación manual de altura, también- son bastante elevados para mantener buena visibilidad, y con un apoyo lateral muy correcto teniendo en cuenta que estamos ante un SUV sin pretensiones de carácter deportivo.

Cinco plazas bien cumplidas por sus cotas interiores, con un nivel de confort correcto y una banqueta posterior que puede cumplir para el uso de tres adultos a pesar de la dureza ligeramente superior en la zona central respecto a las laterales –algo habitual en cualquier modelo-. Y en la parte trasera, un maletero con 513 litros como capacidad mínima y ampliable hasta los 1.503 litros de capacidad máxima abatiendo los asientos. Pero, sobre todo, destacable por su boca de carga sin escalón y uniforme, fácilmente accesible y configurable por unas formas notablemente rectas.

tucson

El apartado tecnológico ligado al equipamiento de serie es algo que Hyundai suele resolver de muy buena forma, con detalles como el acceso y arranque sin llave, ambos por botón. Y en esta unidad contábamos además con sensores de aparcamiento frontal y trasero, y cámara de visión posterior como asistencia.

Motor y comportamiento dinámico

El perfil de comprador de un SUV es cada vez más variopinto, y hay que hacer claras diferencias entre una ‘pareja aventurera’, por ejemplo, o una ‘familia joven’. Tu caso puede ser otro completamente distinto, pero seguro que esta diferenciación me ayuda a mí a explicarte cómo se comporta su motor, y a ti a hacerte una idea. El 1.7 CRDi del Hyundai Tucson, con sus 115 CV de potencia es cierto que mueve sus 1.500 kilos con soltura y es incluso alegre bajo carga leve. Es un bloque que puede destacarse por refinamiento y consumo; lo primero porque no es demasiado ruidoso y, si las produce, las vibraciones son inapreciables en el habitáculo en cualquier punto del recorrido del cuentavueltas.

Asociado al cambio automático de seis velocidades, lo más interesante de este motor diésel es que es bastante elástico, con un recorrido verdaderamente funcional del cuenta vueltas que algo por debajo de las 2.000 rpm ya es convincente, y que estira hasta la parte más alta con una entrega constante y lineal, sobre todo muy suave. Pero es algo a lo que también colabora un cambio muy suave, con relaciones algo –sólo ‘algo’- cortas, y con una transición de marchas en la que se deja sentir precisamente eso: suavidad. Pero si vas a aprovechar esas cinco plazas y los más de 500 litros de maletero con una carga algo elevada, entonce sí, quizá este motor lo notes algo torpe y te interese fijarte en el de 141 CV de potencia.

Es otro acierto el consumo, que fácilmente se mantiene en torno a los 6,8 l/100 km en uso urbano según nuestra experiencia, y que puede bajar hasta los 5,5 l/100 km en autopista. En definitiva, sí, el motor nos ha convencido bastante, y es la opción ideal para cualquier perfil de cliente salvo los que vayan a exigir lo máximo del Tucson cargando peso, o bien los que sencillamente quieran un propulsor holgado ‘por si acaso’, pero la relación entre su aptitud y su consumo, es un punto muy a tener en cuenta de forma favorable.

Pero donde realmente nos ha convencido el Hyundai Tucson es en su comportamiento dinámico. Lo habitual en modelos de su segmento es encontrar que, llevándolo al límite y buscando una conducción divertida en carreteras viradas, aparezca el subviraje. No hay que olvidar que estamos ante vehículos de suspensión más blanda –y recorrido más amplio- que los turismos con los que comparten plataforma y desarrollo, y es algo que debería excusar a los SUV. Sin embargo, el aplomo del Hyundai Tucson es una referencia en su segmento, y la calidad de su configuración mecánica deslumbra precisamente aquí, mostrándose preciso y noble incluso en la conducción deportiva, y con el botón de ‘dirección Sport’ que garantiza una sensación de seguridad algo superior gracias al endurecimiento de la dirección. Frente a su rival más directo, el Hyundai Tucson destaca sobremanera en este punto.

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En situaciones de conducción regular el Hyundai Tucson se muestra preciso y confortable, y bajo exigencias atípicas para un SUV, destaca sobremanera respecto al grueso de su segmento con una nobleza extraordinaria, y un nivel de adherencia y precisión más habituales de los turismos con que comparten plataforma.

Conclusiones

Debo confesarte que ya probé personalmente el Hyundai Tucson 1.7 CRDi 115 CV meses atrás –antes de nacer Motor ADSLZone-, y necesitaba volver a probarlo. Sencillamente porque, después de varios meses y haber estado a los mandos de otros modelos, creía tenerlo idealizado. Suele ocurrirnos en otros ámbitos, que tras haber probado algo bueno –incluso con experiencias, sentimientos…- el paso del tiempo nos hace idealizar aquello positivo. Con el Hyundai Tucson, una segunda prueba me ha confirmado el recuerdo positivo que tenía de él.

Como te he ido contando es un modelo atractivo por su diseño –aunque aquí podríamos debatir, claro-, en el que Hyundai ha cumplido en la línea de la funcionalidad de buena manera, y nos ofrece un producto robusto, sólido y de calidad sin olvidarse de los detalles. Pero indudablemente, donde el Hyundai Tucson me había conquistado en la primera prueba –y ha vuelto a hacerlo- es en su excepcional comportamiento dinámico. Quizá quienes vayan a comprarlo únicamente aprecien su confort de marcha dentro de la conducción típica, donde en cualquier caso también brilla por la precisión de su dirección, pero seguro que habrá parejas jóvenes –y quizá no tan jóvenes, que nunca se sabe- que escapen de la ciudad y vean cómo el aplomo de este Tucson no es el habitual de un SUV.

Es un vehículo que sí, merece ese reconocimiento como ‘coche del año 2016 en España’ que le fue entregado por ABC, y que se plantea como una de las mejores opciones del segmento.

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