Prueba SsangYong Tivoli D16T 4WD 115 CV

Escrito por
Pruebas de coches
0

No cabe duda alguna de que los SUV están en auge, y los más pequeños sacan la cabeza por su versatilidad y, evidentemente, también por su precio SsangYong tiene con el Tivoli una interesante apuesta por el segmento B-SUV, con un precio de partida de 14.150 euros ya con 128 CV de potencia sobre el bloque gasolina. Pero el que hemos probado es diésel de 115 CV y con tracción a las cuatro ruedas. Además, es el acabado Red Edition, que pone una nota de color a su interior –al completo- combinando negro y rojo, este segundo como tono de contraste para varios elementos. Y así ha sido nuestra prueba del SsangYong Tivoli.

Diseño

La primera ‘sorpresa’ cuando ves el SsangYong Tivoli es la baja altura de carrocería, no sólo notable en la parte más baja del frontal sino también en el propio capó, casi perfectamente recto y cediendo el espacio de las ópticas frontales a la línea horizontal inferior. Destaca por sus líneas rectas y un lenguaje sobrio, sin grandes decoros, pero igualmente atractivo por detalles como la línea LED de los faros diurnos sobre la óptica delantera, con una ligera inclinación que le da una imagen con más carácter. La parrilla es tremendamente sobria, y pequeña, y el paragolpes tampoco tiene grandes decoros, pero en el lateral sí encontramos otro detalle muy llamativo: la marcada línea desde el paso de rueda delantero hasta el posterior, horizontal, que sube marcando los hombros sobre los que se asientan los pilotos.

Y aquí detrás, estos pilotos también hacen alarde de un buen diseño: al más puro estilo retro, formas rectas y la combinación de rojo sobre blando como si estuviésemos en un clásico, sin ceder a las tendencias de diseño actuales. Pero en todo esto tenemos, además, una combinación bitono para la carrocería que busca hacerlo más llamativo para el público joven, con multitud de combinaciones cromáticas y el añadido de vinilos para seguir esta configuración colorida. Y sí, esto también le da un aire ‘retro-nuevo’ peculiar y atractivo.

A otro nivel, el pequeño SsangYong Tivoli nos ofrece 4.2 metros de longitud y otros casi 1,8 metros de ancho por 1,6 m de alto. Su peso es de 1.270 kg y contamos con 167 mm de altura libre al suelo. Que no es demasiado, pero sí lo suficiente para salir del asfalto y pasar sin miedo por pistas de tierra, por ejemplo. Pero estas cifras anteriores, en el interior se convierten, para el maletero, en 423 litros como espacio mínimo de carga.

interior ssangyong tivoli

Interior

 

Como todo buen SUV compacto, a priori nos imaginamos –cualquiera- que viajar dentro puede ser algo agobiante. Pues no. Si hay algo que destaca en el SsangYong Tivoi es su habitabilidad interior, con un espacio ideal para las dos plazas delanteras, perfectamente separadas entre sí por las dimensiones que dejan, y con un sorprendente espacio en las plazas traseras. Salvo un mínimo abultamiento, el piso en las plazas posteriores es plano, y al ocupar uno de estos asientos nos encontramos con unas buenas dimensiones para las rodillas, las cabezas y los hombros. No es lo ideal viajar tres en estos asientos, pero es más que válido para ello, por encima de la mayoría de sus rivales.

Y como adelantábamos, la unidad probada es la Red Edition, que viene con el salpicadero combinando rojo y negro en diferentes calidades de plástico, y en la consola central con gris plata y negro piano, de nuevo, en plástico. Ahora bien, también tenemos cuero rojo y negro en el volante y los asientos, y molduras rojas en las puertas que mantienen la decoración del interior perfectamente uniforme. A este nivel, lo más destacable son las calidades del volante y los asientos, con un tacto y aspecto casi de primer nivel.

Las plazas delanteras cuentan con dos tomas de 12V y una de USB, además de un hueco portaobjetos para el móvil o las llaves, y una guantera bastante amplia.

pilotos ssangyong tivoli

Pero sí, hay puntos mejorables. Sobre todo, la distribución de elementos dentro de la consola central. Mientras que el cuadro de instrumentación se mantiene simple, pero correcto y funcional, en la consola central nos encontramos con algo un poco más caótico. Nada a lo que no podamos acostumbrarnos rápido, pero es cierto que el planteamiento en el diseño de la consola central no parece enfocado a ser lo más práctico. La pantalla táctil tiene un sistema operativo poco intuitivo, y en el climatizador automático bizona cuesta, al principio, encontrar qué botón corresponde a qué. Hay errores claros de diseño, como que el mayor ‘botón’ es una ruleta que regula la potencia del ventilador, y los botones más pequeños corresponden a sus modos y a la temperatura.

Si no fuese por esta consola central, y porque algunas calidades son mejorables, lo cierto es que su interior deja un excelente sabor de boca a todos los niveles, aunque destacando especialmente por su habitabilidad, y en este caso por la combinación de materiales y colores, con un diseño evidentemente enfocado al público más joven.

Motor y comportamiento dinámico

Este sí, este sí es el punto más destacable del SsangYong Tivoli: su conducción. En cuanto al motor, la unidad probada es es un diésel de cuatro cilindros e inyección directa, un 1.6 litros que desarrolla 115 CV de potencia y un par máximo de 160 Nm asociado a una transmisión automática de seis velocidades, y con tracción total. A priori, con un consumo combinado de 5,9 l/100 km según homologación.

El motor se comporta bien, con buen empuje desde la parte baja del cuentavueltas, y sin excesos de ruidos y vibraciones. Y la transmisión es mínimamente brusca en ocasiones, pero muy acertada en sus selecciones y extrayendo siempre lo mejor del bloque. Criticable en este punto, únicamente, que en ciertas ocasiones la transmisión apura excesivamente el rendimiento del motor, aunque es algo muy habitual en los cambios automáticos cuando le pedimos al vehículo que preste el máximo de sí. Y algo indudablemente muy a favor del SsangYong Tivoli es que cuenta con bloqueo de diferencial central, para los que buscan algo más que un SUV puramente urbano con tracción total. Esto, por otro lado, junto a un selector de modos de conducción con modo invierno.

faros ssangyong tivoli

Sobre los 5,9 l/100 km que homologa en consumo combinado, en nuestras pruebas hemos rondado los 6,2l/100 km.

Como te decía, la conducción es el punto fuerte del SsangYong Tivoli frente a la mayoría de sus equivalentes. Tiene un aplomo extraordinario y un comportamiento muy noble. El tacto de dirección es estable y comunicativo, presta seguridad en el paso de curva con una carrocería que no balancea en exceso, a pesar de que estamos en un SUV, y a la que evidentemente ayuda un volante elaborado por sus formas, y con unas dimensiones muy correctas. La suspensión hace un gran favor, también, a este comportamiento dinámico, y en definitiva podemos confiar en que el SsangYong tiene una configuración de chasis muy destacable.

Conclusiones

Cuando quiero tomar conclusiones en torno a la prueba de un vehículo suelo hacerme la misma pregunta: ¿me lo compraría yo? Y en el caso del SsangYong Tivoli, sí. Pero no esta versión, seguramente. No porque es diésel, porque es automático, y porque es tracción total. Es decir, matices que variarán en función de nuestros gustos y necesidades, y que en mi caso personal no encajan. Pero lo que sí encaja, y por lo que ‘me quedaría con él’, es por su comportamiento dinámico. El interior destaca también por su habitabilidad y es un punto muy a tener en cuenta, pero la mayor victoria del SsangYong Tivoli está en un chasis que hace pensar que estamos en el segmento superior. Sólo le faltaría una pequeña revisión sobre su diseño interior.

Compártelo. ¡Gracias!